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¿A dónde ir este fin de semana?

¿A dónde ir este fin de semana?

Seguramente a estas alturas del año ya te encuentras más que cansado y deseas darte un pequeño respiro, por lo que salir un fin de semana te resulta más que atractivo.

Pensar en algún lugar donde puedas relajarte sin preocuparte de la hora, ni los deberes, ni del tráfico y mucho menos del trabajo, se escucha más que apetecible.

Pues bien, México ofrece lugares que te ofrecen ese parteaguas de descanso en donde puedes relajarte, buscar aventuras, ilustrarte para conocer un poco más del país o sencillamente “olvidarte del mundo” por un par de días.

Suena más que atractivo, ¿cierto?

Además sería importante que esta salida “relámpago” fuera atractiva y que se ajuste a tu bolsillo.

Para esta dulce tentación, te propongo un destino que te ofrece por lo menos tres tipos propuestas: una con arena y playa, otra con aventuras y una más donde la cultura es su principal atracción y lo genial del caso es que se encuentran cerca uno del otro para tu elección.

Lugares hay varios con estas características y en esta ocasión nos enfocaremos en el destino turístico de Puerto Vallarta.

Ya desde aquí, comienza una aventura particular porque es un destino que promete mucho, comenzando con su clima, sus atractivos turísticos y en especial su gente.

Si lo que deseas es disfrutar del mar y la arena, puedes comenzar desde las playas que tienen los diversos hoteles en Puerto Vallarta. Un tip en este sentido es que investigues las opciones que te ofrece la familia Krystal, de seguro encontrarás uno a tu “medida”.

puertovallarta_beachBueno, ya bien hospedado es cuando comienzas a disfrutar de este bello lugar, puedes visitar la Playa de los Muertos la cual es agradable y tranquila, en donde la relajación y diversión van de la mano. Además te ofrece postales únicas teniendo como marco la riqueza natural del lugar.

Si tienes hijos pequeños, te sugiero que visites Playa las Gemelas, ya que es como una “alberca” de aguas tranquilas y transparentes, ideal para los chicos y para la tranquilidad de los papás.

Ahora pasemos a la aventura, si deseas darle un poco de “sabor”a tu viaje. El snorkelear es una opción y bien puedes contratar alguno de los diversos tours que te llevan a Los Arcos, Playa de las Animas y Quimixto, en donde llegan a incluir la barra libre en el barco, la comida y por supuesto, el disfrutar de las maravillas de estos lugares.

¿Algo más fuerte? Bueno, ¿qué te parece internarte en la selva tropical de Puerto Vallarta? Sí, puedes realizar una caminata en el Río Nogalito a través de sus cristalinas aguas y disfrutar de su exuberante vegetación y fauna siendo las orquídeas, bromelias, helechos y enredaderas los amos del lugar.

O qué te parece la idea de lanzarte de una tirolesa donde te ofrece esa sensación de volar en medio de la selva. Esto sí que te inyectará de adrenalina, ¿no lo crees?

La cultura no está para nada peleada con este hermoso lugar, bien puedes recorrer el Viejo Vallarta y toparte con un pedazo de nuestro México antiguo, visitar el Museo Histórico Naval, el Faro (Balastra) en Matamoros, visitar la Hacienda de Oro donde encontrarás los Jardines Botánicos de Vallarta o sencillamente caminar por la ciudad en donde irremediablemente distinguirás la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, justo en el Centro histórico de Vallarta.

Después de pasar un par de días en esta Zona del Pacífico lo menos que sentirás son renovadas energías y quizás ese deseo de ya no regresar a tus actividades cotidianas, lo cual es lo más natural. Sin embargo, retornarás a tus labores con un mejor ánimo y casi estoy seguro deseando regresar para seguir conociendo y disfrutando del lugar.

Nos encantará que nos compartas tus experiencias y nos vemos en una siguiente entrega de lugares especiales de nuestro bello país.

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Amistades y aeropuertos

Amistades y aeropuertos

El fin de semana pasado fui a la ciudad de Guadalajara, a visitar a una amiga que ahora vive ahí. No hubiera tenido problema de ir en autobús; de hecho, cuando los viajes no son muy largos, prefiero este medio de transporte, porque así tengo el plus de contemplar el paisaje y su diversidad. Sin embargo, en esta ocasión disponía de muy pocos días, pues saldría el viernes en la tarde y debía estar de vuelta el domingo por la noche, así que busqué vuelos VivaAerobus y encontré una opción bastante accesible.

amigas

Lo más especial de esa escapada de fin de semana es que me dio la oportunidad de retomar una amistad de hace muchos años, que por diversos motivos quedó en suspenso durante un largo periodo. Mi amiga Claudia y yo nos conocimos cuando éramos niñas; se mudó con su familia a la casa que estaba en la esquina de la que por mucho tiempo fue mi calle; ambas teníamos la misma edad –unos ocho años–, así que fue cuestión de días para que comenzáramos a tratarnos.

Íbamos a escuelas diferentes, por lo que prácticamente no nos veíamos durante la semana. Pero, siguiendo un pacto no explícito, aunque fielmente respetado por ambas, nos reuníamos cada tarde de viernes para entretenernos con diversos juegos. Durante las vacaciones la cosa cambiaba, pues nuestras salidas a jugar eran de casi todos los días. Y en los cumpleaños estábamos seguras de que contábamos la una con la otra para celebrar.

Luego llegó esa extraña edad de la adolescencia, en la que a veces parece que nadie, ni siquiera uno mismo, nos comprende. Nuestros intereses cambiaron, los juegos perdieron su importancia y nuestras reuniones se hicieron cada vez más esporádicas. De pronto parecía que ya no teníamos nada qué hacer ni qué decirnos. Y así, también sin necesidad de expresarlo, pero de una forma que pareció quedar muy clara para las dos, dejamos de hablarnos y vernos.

El tiempo siguió su marcha; comenzamos la preparatoria, luego los estudios universitarios y finalmente entramos a la esperada vida adulta. Cuando al fin tuve un trabajo más o menos estable, me independicé y me cambié de casa, y ya no supe más de Claudia. Parecía que aquella amistad tan entrañable de nuestros primeros años estaba irremediablemente perdida.

Hace algunos años tuve la magnífica oportunidad de cursar un posgrado en el extranjero. Fueron cerca de cuatro años los que viví fuera del país y que aproveché para llenarme de aprendizajes y experiencias. En unas vacaciones de verano, vine a México para visitar a mi familia; fue un mes extraordinario, que se pasó volando y cuando menos lo pensé, ya estaba en el avión de regreso a España.

aeropuerto

Como el vuelo era con una aerolínea alemana, hizo una escala en Frankfurt. Aterrizamos en la ciudad a medio día y un sol radiante inundaba los pasillos del aeropuerto. Mientras caminaba medio adormilada rumbo al área de control de pasaportes, rodeada de viajeros que en su mayoría parecían habitantes del país germano, escuché una voz, con un acento definitivamente familiar, que además pronunciaba mi nombre. Cuando volteé a ver quién era, fue como si en un instante hubiera regresado a casa y a una época remota; se trataba, nada menos que de Claudia.

Mientras esperábamos que avanzara la extensa fila para pasar por migración y nos dirigíamos a tomar nuestros respectivos vuelos, aprovechamos para ponernos un poco al día. Ella me contó que su destino era Viena, donde visitaría a una amiga que estaba estudiando ahí; yo le platiqué de mi posgrado y del año que todavía me faltaba para terminar. Intercambiamos direcciones de correo electrónico y rápidamente nos fuimos a nuestras salas de espera.

El encuentro me emocionó mucho, pero después de algunas semanas pensé que las cosas no irían mucho más allá. Claudia volvería a México, yo retomaría mis actividades del posgrado y cada quien seguiría su camino. Pero un día me sorprendí al recibir un correo electrónico de mi amiga; el primero de muchos mensajes que intercambiaríamos durante varios meses, hasta nuestro pasado reencuentro en Guadalajara, cuando al fin pudimos platicar largo y tendido y empezamos a recuperar lo perdido, después de tantos años de distanciamiento.

¡Y pensar que todo eso sucedió gracias a un viaje, una escala y un aeropuerto!

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Bienvenido a viva Michoacan

Bienvenido a viva Michoacan

Michoacan tiene belleza natural e histórica en abundancia que cautiva a toda familia que visita cada uno de los lugares que existen en esta entidad, personalmente recomendamos cada uno de sus pueblos no te arrepentiras y si viajas en familia te la pasaras mejor mejor.

Michoacan es uno de los lugares obligado a visitar en el interior de la republica,  la riqueza cultural conmueve a extranjero y locales, es único e irrepetible, es cuna del invencible Imperio Purépecha que floreció y se extendió por casi todo el centro del país, conquistado solo por la bondad de Don Vasco de Quiroga, quien supo organizar a los pobla- dores de esta tierra en diferentes artes y oficios.

Su esquema de trabajo, paz y armonía perdura hasta nuestros días en pueblos ricos en tradiciones como la Noche de Muertos, Semana Santa y el Año Nuevo Purépecha.

Michoacán cuenta con 8 Pueblos Mágicos, lugares representativos de la cultura michoacana: Pátzcuaro, Cuitzeo, Santa Clara del Cobre, Tlalpujahua, Angangueo, Tzintzuntzan, Jiquilpan y Tacámbaro son solo una pequeña muestra de la belleza de este estado.

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